acá estoy de nuevo escribiendo,
dos años después, con unos cuantos kilos de más y los ojos llenos de lágrimas.
acá estoy de nuevo escribiendo,
no con el éxtasis de hace dos años, sino con un dolor en el alma que jamás habia sentido.
acá estoy,
o tal vez no, solo lo que queda de mí.
un resto que no se podría considerar que está.
acá, de nuevo,
o tal vez no de nuevo, sino de viejo, porque es algo que de nuevo no tiene nada.
acá, escribiendo.
o quizás no, solo poniendo palabras sueltas que me ayuden a sacar este peso enorme del pecho.
acá, o allá,
allá perdida en ese domingo 15, donde por última vez me dedicarias tu mirada y atención plena.
allá perdida en ese domingo 15, donde por última vez tendriamos tiempo de reír juntas, las dos.
allá perdida en ese domingo 15, donde por última vez esbozaría un poco de esperanza.
un adiós que no fue adiós,
quiso serlo, pero se perdió
se perdió en las risas
se perdió en los besos
se perdió en promesas.
un 15 que no fue 15,
o sí lo fue,
pero no pareció 15, sino más bien un 32.
32 que no existe en el calendario
32 los años que tenía cuando te perdí
32 los pedazos en que se partió mi alma
32 porque nos faltó uno, muy poco, para alcanzar la magia.
gracias, gracias, gracias,
a donde quiera que estés,
este recalicario de colibrí
quedará en mis manos temblorosas
como mi voz, al leer lo que dice dentro:
Siempre 15.
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