lunes, 31 de agosto de 2020

Las palabras que no queremos usar . (Parte II)

 Siendo consecuente con la conclusión que saqué en algún párrafo anterior...
En este momento, y con el fin de prevenir cualquier tipo de dolor, duda,  o miedo, he decidido comenzar a decir aquellas palabras que tengo atravesadas y no me pertenecen. 
No me pertenecen.
Son de quién tiene los oídos para escucharlas, el corazón para sentirlas y la psique para entenderlas. 
Y es que necesito, con suma urgencia, decirle a esta persona lo que me genera, aquí y ahora.
Es algo que va más allá de sus labios y mis labios. 
Es algo que va más allá del apocalipsis con el que tanto soñé.
Es algo que va más allá de una canción.
Y es que necesito, con suma urgencia, decirte.
Sí, decirte.
Con suma urgencia decirte, lo maravillosa que sos. 
Mucho más que la noche estrellada.
Mucho más que el claro de luna.
Mucho más que las ruinas circulares.
Mucho más que ver un atardecer desde Casa Pueblo.
Aunque, no te niego, que me muero de ganas de ver un atardecer en la playa con vos. 
Y que tengo ganas de leerte la Ruinas Circulares, aunque se me trabe la lengua y no entienda mucho lo que dice. 
O que soy capaz de intentar tocar en el piano la sonata Claro de Luna, aunque solo se un par de notas en el bajo.
Y la Noche Estrellada, bueno, se me ocurren muchas formas de representarla para vos. Aunque se que perfectamente podría pintarla, no lo haría de esa forma. 
En AMOR ada.
Sí, enamorada. 
Mucho más que Romeo y Julieta.
Mucho más que Rose y Jack.
Mucho más que Jonas y Martha.
Aunque digan que es una historia de amor, mi enamoramiento no es trágico como el de Romeo y Julieta.
Tampoco es desigual, como el de Rose y Jack, de diferentes estratos sociales y con el final más triste posible.
Y no está en un mundo alternativo, como el de Jonas y Martha. Es real. 
Me gustás de todas las formas posibles, en todos los mundos posibles, en todos los tiempos posibles.
Me gustás porque te siento como una igual, te siento aquí y ahora, te siento.
Y si doy muchas vueltas para decirlo, es que estoy tratando que lo sientas como yo lo siento.
Estoy insondablemente enamorada de vos .  

 




Las palabras que no queremos usar . (parte I )

Cuántas veces buscamos sinónimos desesperadamente para no usar ESAS palabras.
Cuántas veces el miedo de ser demasiado explícitos nos obligó a callar .
Cuántas veces esas palabras se quedaron en la punta de lengua y bajaron, de un empujón, haciendo un estruendoso sonido en la garganta. 
A dónde van cuando las tragamos ? Si se supone que todo lo que tragamos, tarde o temprano de alguna forma tiene que salir. 
Qué alimentamos con esas palabras que no decimos NUNCA ? 
Será que en realidad, no nos alimentan o será que en realidad, lo único que alimentamos de esta forma es el miedo ?
Por qué nos prohibimos decir algo que en realidad no es para nosotros ? 
Puede ser que en cierta forma busquemos proteger a las personas del daño que una determinada palabra le pudiera causar. 
Antes que lastimar, las tragamos y se pierden en nuestro interior.
Pero que pasaría si esas palabras en realidad no lastimasen a nadie? 
Por qué no las decimos ? 
Será que las palabras tienen diferentes representaciones según quién las escuche y, aunque no estemos lastimando, podemos llegar a hacerlo indirectamente.
Algo así como lo que saben hacer muy bien los políticos cuando no quieren prometer cosas, que saben, que no van poder cumplir.   
Pero son acaso todas las palabras una promesa para el futuro ? 
Empiezo a pensar que si las usamos siendo conscientes del tiempo presente, sin mirar más allá, las palabras toman otro sentido.
Empiezo a pensar que si todos fuésemos conscientes de lo importante que es vivir el aquí y ahora, no nos guardaríamos nada. 
Nos nos llenaríamos la
 garganta de miedos, la panza de dudas y los intestinos de dolor. 


sábado, 8 de agosto de 2020

La máquina de ser feliz *

Le dije que NO. Y cuando cerré esa puerta, se abrió un portal .
Era la palabra mágica que accionaba la máquina.
La máquina que tenía lista hace meses y no sabía como hacerla funcionar.
Es que, si bien, llevaba tiempo preparándola, me faltaba un último e indispensable detalle.
Quién diría que una simple palabra tendría tanto poder ? 
A mi alrededor todo explotó, parecía el fin del mundo.
El espacio tiempo se curvó y apareció alguien que siempre había estado ahí.
Como si la conociera de toda la vida,
o de otra vida
o de otro mundo.
Llegué hasta ahí con mi corazón acelerado y una enorme sonrisa bajo el barbijo.
Una sonrisa que se parecía a mí sonrisa del pasado, o del futuro .
Lo único que le podía ver, eran sus ojos. Negros. Llenos de ansiedad.
Su rostro también estaba semitapado, pero sabía que estaba sonriendo. 
Se subió al asiento del acompañante, del golcito gris.. o verde. 
En ese momento arrancó el viaje. 
Otra vez.