jueves, 9 de julio de 2020

fluir sin un fin

hasta que desempolvé esa parte de mi alma que había dejado en un cajón
y comencé a sentirme más compleja, más profunda, más entera
como en casa
volví a verme al espejo
volví a sentirme en mí cuerpo
tan difícil no era.
acá estoy, escribiendo con Cerati de fondo y una suave gatita bebé entre mis piernas
iluminada con una vela y olor a vainilla flotando en el aire
en mi boca quedan restos de sabor al chocolate que devoré hace unos minutos
mi cuerpo y mi mente están en éxtasis
es que a veces lo único que nos hace falta es una musa inspiradora.